Pongamos que hablo de Madrid. Parte 2

 

Esta es una serie de fotos que he estado realizando en estas últimas semanas por el centro de Madrid. Es una serie de imágenes que quiero dedicar a mis compañeros de trabajo en estos últimos meses y lo de compañeros es un decir porque para mi, hemos creado una pequeña familia, hemos pasado por montones de buenos ratos, por defunciones y nacimientos, por subidones/bajones, por ceses y nombramientos, mentiras y chismorreos, pero aun así nos seguimos queriendo, cada uno de su “pare” y de su “mare” y cada uno bueno en lo suyo.

Esta serie de fotos, como decía, no tendría sentido si no hubiese estado influenciada por largos paseos, por conversaciones de como solucionar el mundo sin dejar de ver fútbol, por la economía y la lujuria y por como cada uno de nosotros y alguno cincuentón ( yo soy de los cuarentones) siempre llevará un niño en su interior.

Madrid siempre me ha fascinado fotográficamente, siempre lo he sentido así, también es verdad que casi todo me fascina fotográficamente. Lo que me ha dado todas estas semanas de vivir su ambiente día a día desde la madrugada a la madrugada, ha sido esta necesidad de guardar en mi álbum personal este tiempo, con esta gente, en primera persona, como si fuese un turista sin serlo y un observador sin observar, el no tener la necesidad de mirar por la cámara y tampoco de esconderla y en momentos observarme a mi mismo disfrutando de la calle, de su gente y de la Luz.

… y en el centro del Centro, La Puerta del Sol, y orbitando alrededor de este centro como queriendo salir pero regresando a el. Pongamos que hablo de Madrid (gracias Sabina) sonando en una esquina de Preciados…

 

Las Cuatro Torres. Absurda obligación

Por motivos de trabajo me veo muchas veces abocado a fotografiar en este desierto paraje urbano que no me gusta mucho y que le falta esa energía verde, positiva, que inspira. Aun así hago lo que tengo que hacer y siempre me sorprendo con buenas imágenes, me hace agudizar los sentidos para no repetirme y así regresar con la satisfacción de la no pérdida de tiempo.

Absurda obligación de subir cada vez más alto. ¿No puedes parar?12032011-IMG_7606